Ya vendrá la redención

El tan esperado debut comoabridor en las Grandes Ligas de Juan Carlos Gutiérrez (previamente había actuado como relevista) pasó por debajo de la mesa, porque el prospecto del montículo no pudo lanzar de la misma forma que le llevó directo a ocupar un puesto en la nave nodriza de los Astros de Houston. El nerviosismo obviamente hizo mella en la psiquis del venezolano.

Ante los Nacionales de Washington, el derecho poco pudo hacer. En cinco entradas completas los bates de la capital estadounidense le sonaron 11 indiscutibles, que fueron más que suficientes para engrosar a su efectividad seis carreras. Sin embargo, y como punto favorable para el novato, éste se mostró controlado: no regaló boletos, ponchó a cuatro rivales y su cuenta de envíos totales fue de 60 strikes en 89 tiros. Esta presentación hizo que la gerencia de los Astros le enviara de nuevo al Round Rock.

Esta salida no izo más que opacar totalmente lo que Gutiérrez había hecho con antelación. Tenía una rayita en dos entradas como taponero y en la menores venía de poner foja de 5-9 y 3.93 de efectividad en AAA. Aparte que en los entrenamientos de primaverales también brilló y por poco se hace de un cupo en la rotación de los siderales.

¿Cómo saber que Gutiérrez estará mejor en una segunda presentación? Por la determinación que éste ha exhibido desde que se convirtió al profesional. Quienes le conocemos por su actuación en Venezuela podemos dar fe que las ganas por jugar a la pelota están allí, así como el hambre por triunfar. Qué mejor muestra de ello, que el derecho no paraba de entrenar mientras los Leones del Caracas, dueños de la ficha del serpentinero en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP) o Venezuelan Winter League (VWL) negociaban con los Astros un permiso para permitirle jugar en su país.

Además, su camino a las mayores ha sido algo tortuoso. Pasó cuatro años en las filiales del equipo, hasta que fue a su primer entrenamiento primaveral en 2005. Desde allí empezó a subir hasta que este año no sólo perdió la posibilidad de hacerse de un lugar desde “el vamos”, sino que en una oportunidad fue llamado desde la principal sucursal a las mayores y antes de llegar al estadio, éste fue enviado de nuevo a las granjas. Una semana después era reclamado por el equipo grande y se estrenó por fin en la gran carpa.

Con este contexto como condimento a su actuación, es lógico entender que el nerviosismo por querer impresionar doblegó el joven espíritu de Gutiérrez. Es por ello que ahora que se expanden los róster a 40 peloteros, verlo de nuevo arriba no será extraño. La vida siempre da segundas, terceras y hasta cuartas oportunidades, sólo es que hay que saberlas aprovechar.

Leave a comment